#Audiovvisual: The Get Down, más que una serie que retrata el nacimiento del hip hop

Por: Cris Winters

Al observar el primer capítulo de The Get Down se nota a leguas la mano de Baz Luhrmann. En dicho capítulo, dirigido por el australiano, hay similitudes narrativas con Moulin Rouge, su obra más emblemática a la fecha. Comienza de lo general a lo particular, es decir, primero nos presenta la ciudad, que en el caso de The Get Down se convertirá en un personaje más de la historia. Luego llegamos a nuestro protagonista y en ambos casos se descubre el desenlace de la trama. En el caso de Moulin Rouge que Satin ha muerto, en la serie sobre hip hop, que uno de los protagonistas será famoso. Ahora sólo falta descubrir su camino hacia un presente aparentemente exitoso. Tampoco hay escasez de diamantina, baile o escenas románticas adornadas por estrellas.

Mucho se ha criticado a Luhrmann por dedicarse a filmar fiestas, si bien a todos nos encantaría bailar en uno de sus coloridos universos, sus tramas suelen pecar de lineales, predecibles y sosas.  Sus personajes suelen ser caricaturas. Además es experto en excederse en los presupuestos (su serie para Netflix costó  120 millones de dólares) Sin embargo en The Get Down su obsesión por lo estridente resulta una fortaleza. En este momento la serie es única en su tipo, por lo que en los próximos días seguramente comenzará a volverse en un fenómeno mediático, tal como ha sucedido con otras producciones de Netflix como Marking a Murder o Stranger Things, con la cual comparte una desbordante pasión por la nostalgia y los homenajes a obras anteriores. Habrá que ver si su alto costo de producción no se traduce en que no pase de la primera temporada, tal como pasó con la tan esperada Vinyl.

The Get Down es una historia de entrada a la madurez. Retrata las historias de los habitantes del South Bronx, que en la década de los setenta tenía un panorama desolador. Hay tres historias principales: la de Ezequiel, un talentoso joven que navega entre sus deseos de salir del Bronx con su amada y sus aventuras musicales con tres amigos; la de Mylene, una dulce chica que sueña con ser estrella de música disco; y la del Bronx, en la cual conviven drogas, arte, violencia, política y más.

Como suele suceder en la actualidad, The Get Down es un collage de muchas otras cosas. Hay un claro homenaje a West Side Story pero también se nota la influencia de Tarantino. Las actuaciones son dispares (Jaden Smith encabeza las malas actuaciones) y las historias están repletas de clichés. Al igual que en otras obras mediocres, su excelente soundtrack ayuda a que la historia parezca mejor de lo que es.

Así como Manhattan de Woody Allen es una oda a Nueva York y Sex and the City es una carta de amor a Manhattan, The Get Down es un homenaje al Nueva York de los setenta. De sus virtudes rescatamos su interés por plasmar la aportación de los latinos al hip hop, su obsesión por documentarse (DJ Kool Herc y Grandmaster Flash trabajaron con la producción para hacerla lo más real posible) y su capacidad de producción. Las canciones originales también son un gran acierto. Éstas fueron posible gracias a que Nas es productor ejecutivo de la serie.

Quizá la segunda parte de la primera temporada (que se estrenará en enero) cuaje mejor. Pero por ahora The Get Down parece una trampa en la que su diseño colorido, excelente soundtrack y rápida edición, pretenden hacer que nos olvidemos de sus malas actuaciones, argumentos débiles y falta de dirección. Sin embargo, para los melómanos es una serie que hay que ver, pues tiene todo lo que extrañamos del MTV de antaño: música, disfraces, baile, drogas y un exceso de pretensión. ¡Perfecta para pasar el rato!