#WMPGigs: Kurt Vile para empezar bien el año

Hoy en día la situación económica y social que tenemos con los actuales presidentes de México y Estados Unidos dejan mucho que desear. Sin embargo, la música seguirá siendo ese dulce anzuelo que conecte a ambos países a través de muchos artistas talentosos y genuinos como Kurt Vile, un compositor de Pensilvania empedernido y con facha despreocupada, pero con la conciencia bien abierta para visitar a sus fans mexas que se dieron cita en las coordenadas del Plaza Condesa la primera noche (bastante fría) de sábado de febrero de 2K17 y así, con el pretexto de su último álbum en solitario b’lieve i’m going down, al fin y después de varios años de espera, pudiera propinarnos una dosis de folk y distorsión, sin rodeos y sin banda abridora en un show cómodo e íntimo.

Quizá el aforo del venue no estaba a tope, pero los gustosos del folk saben qué es lo que realmente cuenta en este género: la intimidad o esa oportunidad de estar lo más cerca de la resonancia de una guitarra y elementos de acompañamiento. El unísono de una guitarra, un banjo y una voz, no más.

El estilo de Kurt Vile tiene la capacidad de apaciguarte, ponerte en buena ondita y por un momento, liberarte de la tensión. Los tracks que soltó en su show fueron coreados y aplaudidos, desde que todo empezó con “Dust Bunnies” de b’lieve i’m going down, cada siguiente paso era casi una predicción ¡hasta que soltó “Freak Train” del álbum Childish Prodigy de 2009! de su etapa inicial como solista. También nos sacó una sonrisa enorme con “Girl Called Alex” de Wakin On A Pretty Daze y fue muy agradable escuchar “Downbound Train”, cover a Bruce Springsteen.

Entender a Kurt Vile es bien sencillo, ama lo que hace, se despreocupa por los grandes reflectores y ofrece un show amigable, en el que puede beber una cerveza, saludar a los fans y decirles que son lo más hot que ha visto antes. El género folk es para algunos muy ambiguo, sobretodo con todas las nuevas tendencias o mezclas que están de moda y que se reciclan. Pero el folk es folk, es el poder de una guitarra y buenas líricas que no son fáciles de concebir. Con todo y que los tiempos que se viven son de insensatez e incertidumbre, empezar el año escuchando a Kurt Vile en directo fue lo más acertado que pudimos haber hecho este fin de semana.