#NuevosRuidos: se levanta la marea en el nuevo álbum de Edgar Mondragón

Desde las caóticas calles de la urbe capitalina, Edgar Mondragón nos sorprende con nueva música llena de atmósferas y ruidos contemplativos.

Corría el último día de 2016, en el Zócalo de la ciudad se reunían miles de personas para presenciar a nuestro abuelito progresivo favorito (Roger Waters) tocar lo mejor que de la carrera discográfica de Pink Floyd. A escasos minutos de distancia, en el ahora extinto Foro Niza 40, en la Colonia Juarez se daban citas apenas unos centaneares de personas con sed de nuevas propuestas en la segunda edición del Friendstival.

Una de las sorpresas más relevantes de esta memorable edición del festival independiente en cuestión, y sin menospreciar la calidad de todos los actos que ahí se presentaron, fue la de Mondragón, un grupo de chicos un tanto freaks nos dieron cátedra de un shoegaze y dream pop que dejó anonadados a propios y ajenos.

Tras otras presentaciones relevantes en otros países y formando parte del line up de Mutek 2017, Edgar Mondragón (creador y lider del proyecto) ahora se lanza en una faceta de solista y nos presenta su segundo EP, Pleamar, el cual nos arrastra por una marea de sonidos y texturas que navegan por el noise, drone, dream pop y techno.

Seis tracks conforman este EP de escasos 28 minutos de duración, que sirven para una plácida desvelada o esos momentos de focus en la escuela u oficina. Aprovechando el lanzamiento platicamos con Edgar Mondragón al respecto:

¿Cuál es la importancia de separar o tener un concepto para cada uno de tus proyectos aunque en nombre estén muy cerca el uno del otro?

Al principio no pensé mucho en el nombre de mi proyecto, la idea era sólo publicar música y ya. Conforme todo fue avanzado y se fueron uniendo más personas, fue ahí cuando decidimos conservar el Mondragón y tocar como banda. Ahí fue cuando todo se consolidó y lanzamos Presentimiento, nuestro primer LP. Sin embargo, muchas cosas han cambiado, han evolucionado y he decidido firmar con mi nombre completo para esta nueva etapa en donde voy solo y en donde estoy explorando otros géneros como el drone, el ambient y el noise. Firmar con mi nombre significa un punto y a parte a lo que venía haciendo con la banda.

¿Cómo relacionas la marea con los sonidos en tu disco metafóricamente?

Este EP está inspirado en la nostalgia, pero no en la nostalgia de lo que fue, si no de lo que nunca pudo ser. Y en ese sentido se puede relacionar con la marea: música que te lleva a otros lugares, que no necesariamente son reales.

¿Cuáles son tus momentos y moods favoritos para crear estas piezas?

Creo que no tengo ninguno en específico, son momentos que de repente nacen y las ganas de componer/producir superan todo. Por ejemplo, Pleamar fue compuesto y producido en 6 días, fue un momentum intenso en donde todo salió sin forzarlo.

Háblanos un poco de los samples en algunas de las rolas: además cuento poema de Juan Rulfo, qué otras cosas encontramos en Pleamar?

Los sampleos son parte importantísima de este EP y hay de todos lados: la risa de Skull Kid de The Legend of Zelda Majora’s Mask, grabaciones de campo de la ciudad, y sonidos de la película “La Gran Belleza” de Sorrentino que, después de ser manipulados y procesados, terminaron siendo melodías medulares de algunos tracks.

¿Cuál es el track que para ti tiene más relevancia a nivel emocional y por qué?

El track más relevante de esta producción es el 6, “Pleamar”. Además de darle nombre al EP, creo que engloba muy bien la nueva dirección que quiero tomar con esta nueva nueva etapa del proyecto: narrativas rotas, exploración sonora y drones densos sin dejar de lado elementos más orgánicos como progresiones de acordes sencillas, lineas de bajo eléctrico sencillas y mucho reverb.

Si hicieras una colaboración donde esta música tuviera voces encima, ¿con qué géneros o artistas sería?

En un mundo utópico me gustaría colaborar con Tricky, J.Cole o Frank Ocean. En términos de escena nacional me gustaría colaborar con Girl Ultra o Luis de Vaya Futuro.

 

Este material fue escrito y grabado por el mismo Edgar Mondragón, la mezcla y masterización del mismo corrieron a cargo de Polo Vega a.k.a. Trillones (quien de hecho también se presentó en esa edición del Friendstival). La concpetualización del arte fue obra de Erick López. No dejes de seguir a Edgar Mondragón en sus redes sociales.