Charlamos con Jimmy Eat World tras su majestuoso regreso al país

Texto: Fernando Valencia
Foto header: Óscar Villanueva

Formados en 1993, Jimmy Eat World es una de las agrupaciones definitivas del movimiento emo estadounidense. Su historia, si bien relativamente estable, ofrece algunos pasajes muy interesantes para cualquier músico que busca una gran oportunidad.

Oriundos de Mesa, Arizona,  Zach y Rick aceptaron contestar algunas preguntas a unos minutos del comienzo de su show en El Plaza Condesa (acá pueden encontrar nuestra reseña), su segunda visita al país tras cinco años de ausencia.

WMP: Hola chicos, muchas gracias por recibirme. ¿Cómo les fue en Monterrey?

Zach: Fue genial, pero hacía demasiado calor (risas).

WMP: Después de más de 20 años como banda han experimentado con sonidos distintos. ¿Cuáles eran sus influencias cuando iniciaron y cómo han evolucionado con el tiempo?

Zach: Hay muchas bandas que siempre nos gustaron y que respetamos bastante. Fugazi es una de ellas, Rock It From the Crypt, NOFX, Green Day, los amamos mucho. También tenemos un gran aprecio por bandas como The Cure

Rick: Sé que a Jim le encantaba Def Leppard cuando iniciamos. De hecho creo que fue lo que lo motivó a tocar guitarra en primer lugar.

WMP: ¿En serio?

Rick: (Risas) Sí, crecimos en los ochentas, somos la generación MTV. Def Leppard y en general ese “metal” que transmitían en la TV fueron muy importantes para nosotros.

Zach: Con el paso de los años, diría que las influencias han cambiado. Nuestro “tempo” se ha vuelto más lento. Cuando te vuelves más viejo te fijas en cosas que antes no notabas. Algo que en particular me influencia mucho ahora y nunca lo hubiera pensado siendo joven es Simon & Garfunkel, Cat Stevens, música que como adolescente no le prestas atención, pero que como adulto redescubres.

WMP: ¿Fue difícil prosperar en una escena no muy explorada en su ciudad natal?

Zach: Cuando éramos niños y descubríamos lo que era tocar música y la belleza de la música en vivo, sufríamos un poco porque no había demasiado a nuestro alcance. Los tours de algunas bandas llegaban y teníamos que buscar esos shows punk en almacenes aleatorios o en sótanos de casas. No teníamos lugares especiales para este tipo de eventos. Pero hubo algunos shows que fueron muy importantes para decidir que quería estar en un escenario.

WMP: ¿Recuerdas alguno en específico?

Zach: En un lugar llamado Silver Dollar Club tocó una banda canadiense, SNFU, del movimiento punk de los ochenta y noventa. Fugazi también tocó ahí y fue un show absolutamente demente. Para ese momento ya tocábamos instrumentos, pero nos dimos cuenta que teníamos que practicar mucho todavía (risas).  

WMP: Clarity (1999) fue un punto importante en su carrera, pero también los sacó de Capitol Records. ¿Cuáles fueron sus estrategias para avanzar de manera independiente tras esa ruptura?

Zach: Hay dos maneras de ver nuestro tiempo en Capitol. Por un lado, estar ahí nos dio la oportunidad de hacer muchas cosas que nunca podríamos haber logrado sin su ayuda, como lo es la experiencia en el estudio, su apoyo en los tours para movernos de un pueblo a otro; la otra parte es una muy frustrante, porque sentíamos que trabajábamos muy duro y dábamos lo mejor de nosotros, y a ellos no parecía importarles demasiado. Pensábamos que probablemente no lograríamos mantener a la banda por mucho tiempo. En nuestra mente, al hacer Clarity sabíamos que probablemente sería la última vez que podríamos lanzar algo con el presupuesto de una compañía grande, así que intentamos de todo y eso termina mostrándose en el producto final.

La sorpresa fue que cuando Clarity se lanzó, si bien no fue un gran éxito, la gente comenzó a ir a nuestros shows y a comprar mercancía, con lo que pudimos hacernos de algo de dinero. Con eso, nuestro primer instinto fue hacer otro disco por nuestra cuenta, sin deber nada a nadie. De cierta manera, el tiempo en Capitol nos inspiró para trabajar de manera independiente mientras hacíamos un tour para pagar Bleed American (2001), y tan pronto estuvo terminado nos firmó Dreamworks.

WMP: ¿Esperaban que Bleed American fuera un éxito tan grande en ese momento?

Zach: ¡Para nada! Esperábamos que tuviera algo de éxito con la nueva disquera y algo de apoyo en radios, pero no había manera de prevenirnos. Cuando Static Prevails (1996) salió, pensábamos que iba a ser gigante. Nos encantaba, creíamos que era un gran disco, que vendería miles de copias. Pero no vendimos nada. Yo recomiendo a todos que no tengan expectativas, solo lanza el disco y que pase lo que deba de pasar.

Rick: Mi visión, incluso hasta este día, es que cuando hacemos música, quiero estar orgulloso de ella y satisfecho de hacer lo que quiero hacer. Si logramos eso, entonces es un éxito. No depende de nosotros el que le guste a mucha gente, pero sí el que nos guste a nosotros mismos. Nos enfocamos en eso, y aunque suena egoísta el hacerme feliz a mí primero (risas), nos ha permitido que otras personas estén felices también.

WMP: En esos momentos tuvieron canales de distribución como MTV o Guitar Hero, pero ahora esas comunicaciones parecen haberse cerrado. ¿Les preocupa que su música nueva tenga esa desventaja con el público más joven?

Zach: Procuramos no pensar mucho en ello. Intentamos hacer lo mejor que podemos para alcanzar a nuestros fans, pero llega un punto en que si te sientes desesperado por capturar a las nuevas generaciones, nada de lo que hagas se va a sentir auténtico. Los jóvenes sienten eso. Además, algo que nos ha ayudado a seguir en contacto con esa demografía es “The Middle”, porque es una canción con la que se pueden relacionar, se ha convertido en una especie de himno para cualquier estudiante que batalla con la preparatoria. Y Taylor Swift usándola en un comercial ciertamente no hace daño, la verdad es que eso fue un golpe de suerte.

WMP: Son una de las pocas bandas que han logrado mantener una alineación estable a lo largo de más de dos décadas. ¿Cómo logran seguir unidos cuando muchos otros han fallado?

Rick: Creo que el secreto está en que éramos amigos desde mucho antes de comenzar la banda. Ya teníamos una base, sabíamos que nos llevábamos bien y que nos agradamos. Llevarlo al siguiente nivel estando juntos todo el tiempo fue mucho más sencillo. No necesitábamos agregar choques de personalidad al drama relacionado con estar en una banda, como conseguir conciertos y convencer a la gente de que te deben escuchar.

WMP: Con nueve discos de estudio, algunos EPs y varios splits, tienen un catálogo muy grande. ¿Hay alguna canción que no puedan tocar muy a menudo pero que les gustaría hacerlo?

Zach: ¡”Carry You”! Siempre pienso en ella, es una de mis canciones favoritas, es muy divertido tocarla, pero por alguna razón no podemos hacerlo muy a menudo.

Rick: Hay una canción que hemos tocado mucho con los años pero que recientemente no hemos incluido en los sets. Se llama “Get It Faster”. Es una gran canción rock, con mucha energía.

WMP: Hablando de splits, han pasado algunos años desde el último que lanzaron. Si tuvieran que sacar uno mañana, ¿quién sería la otra banda?

Rick: Es una gran pregunta. No lo sé… Sería bueno encontrar a una banda que sea como nosotros, pero no demasiado…

Zach: La pusiste muy difícil (risas). ¿Sabes que sería genial? Lanzar un Split con Taylor Swift (risas) ¡Imagina las ventas!

WMP: ¿Están más nerviosos en esta segunda visita que en su primera durante el Festival Corona Capital 2013?

Zach: Personalmente, hoy es mucho más grande para mí. Es nuestro primer show en solitario. Cuando estás en un festival, la gente tiene muchas opciones y pueden ir a ver a quien quieran, entonces no sientes mucha responsabilidad, pero aquí por primera vez la gente pagó y viene exclusivamente a vernos a nosotros, así que tenemos que dar nuestra mejor impresión a la Ciudad de México para que quieran volver a vernos tocar aquí.