Festival Aquí No Hubo Escena; una lucha contra el capitalismo musical.

La situación económica en el país es por demás deplorable, los precios aumentan tan rápido como si se tratase de conejos reproduciéndose. El metro, la gasolina y hasta los limones están en la lista de artículos o servicios que han aumentado desmesuradamente su precio en lo que va del año. Pero, sin duda, algo que también está saliendo muy caro, y cada año aumenta su precio, es la diversión. Podríamos hablar del cine, que el ‘chistecito’ de visitar las salas comerciales te sale —ya con palomitas, refresco y unos dulces— en unos 300 pesitos nomás (y ya ni hablemos si la película que vas a ver es en 3D).

Por su parte, en la música, la oferta de conciertos en la ciudad de México es amplísima, cada fin de semana hay mínimo un par de shows y/o festivales para disfrutar. Cosa que si eres de esos melómanos que se la viven coreando las canciones de sus artistas favoritos frente al escenario, terminas con la cartera en sala de urgencias. Los festivales más sobresalientes (que ya hay más de tres que son constantes) te salen en un ‘cambio’, y arrasan con más de una de tus quincenas en los tres o hasta cuatro días que duran los mismos. Sin embargo, en la escena local e independiente hay un pequeño nicho de personas, que se preocupan no sólo por la economía de los sedientos de conciertos de calidad, sino también por lograr acercar a esas bandas con propuestas interesantes que las grandes productoras no consideran por no ser “reconocidas”. Hablamos de una propuesta que nació en un local que era utilizado como taller mecánico en Azcapotzalco, a principios del año pasado. 1048715_653407388022180_1541261649_o
Yair, Chazz, Fabro y Moy (los cuatro fundadores del colectivo), cansados de los altos precios de los festivales que se celebran año con año en la ciudad, de que las tocadas no salieran del circuito Roma-Condesa y de la escasa probabilidad de que bandas que apenas comienzan tengan presentaciones donde no se les exijan cuotas por tocar, decidieron hacerse de un pequeño equipo de audio; juntaron algunas de estas bandas con propuestas interesantes (sin importar si son nuevas o novatas) e hicieron su propio festival con una cooperación totalmente accesible (cof cof, quince pesos, cof cof). Inspirados en la (ya no tan) decadente escena nacional, decidieron nombrar a su festejo: Aquí No Hubo Escena. Moy: “La verdad hicimos este toquín para pasar un rato con los cuates, ya que casi todos tenemos una banda y nos era (es) muy difícil ir a buscar toquines en esos lugares, porque no nos conocen ni en nuestras casas, o si lo hacen nos tachan de ruidosos. Pero al loco de Yair se le ocurrió invitar a bandas que estaban haciendo ruido. Al final, como vimos que el show fue mucho más de lo que esperábamos, tanto de la respuesta de la gente como de la bandas, la madrugada del siete de julio, ya medio entrados en el alcohol, nos dimos cuenta de que esto podía llegar a ser algo grande”. Anhe i Los ANHE —como ahora son conocidos— no son el único colectivo que ha levantado la escena local. Sin embargo, sí han sido parteaguas para que otras productoras independientes se pusieran las pilas y armaran sus propios shows con costos bajos y propuestas emergentes de calidad; dejando de lado los patrocinios y los foros o bares concurridos de la ciudad. Yair: “La escena no existe ni existirá. Y no porque no se quiera o se busque, sino porque es imposible unificar. Lo que esta ocurriendo es que cada vez más grupos de diversos géneros empiezan a tocar juntos. Es una cosa que creo hay que agradecernos y agradecerles”. Tal es el caso del colectivo Lxs Grises, el Festival Antes y el sello independiente Pobre Diablo, por mencionar algunos. Quienes —aunque no lo quieran aceptar— poco a poco van forjando una escena ‘underground’, alejados de las grandes productoras que trabajan con el fin de satisfacer sus bolsillos.

antes cropAmor al arte”. He escuchado muchas veces decir que eso no existe. Pero si ahorrar tu dinero para pagar el equipo, pagar los taxis o la ‘gas’ para llegar a la locación, sacar de tu bolsillo para pagarle a las bandas una simbólica comida, y no cobrar por hacerlo, entonces alguien dígame cómo definirlo. Moy: “Pues nosotros nos rifamos con llevar el equipo. Como somos varios, armamos la vaquita para la gas y con gusto nos lanzamos al show que nos inviten. El chiste es que las bandas toquen, aunque a veces ni aportan, sólo quieren ir a tocar. Nosotros ponemos lo que tenemos y podemos, por lo tanto buscamos que el apoyo sea mutuo. Muchas veces el dinero que invertimos nunca lo recuperamos, pero pues el gusto y lo bailado al realizar estos shows nadie nos lo quita”.

Después de dos ediciones del festival, que bien o mal, con sus altas y sus bajas han salido. Este sábado cinco de abril Aquí No Hubo Escena presenta su tercer show. Esta ocasión con Innerds —banda conformada por Bobby Bray y Brandon Relf (ambos miembros de The Locust) de San Diego— como headliners; la primera banda extranjera invitada al festival. ccx

Pero antes de entrar de lleno con las bandas de este cartel, les contaré brevemente sobre los anteriores: en el primero tocó una de las bandas que más ruido hizo el año pasado (que, por cierto, ganaron cinco plumas en la ceremonia de los IMAS que sucedió el martes pasado). Little Jesus tocó junto a No Somos Marineros, Tungas, Blackpony y Hexagrams (ambos de Guanajuato), y otras cuatro bandas en un local (en el que no había baño; fue toda una odisea hacer tus necesidades personales aquella noche), y con un cover de recuperación de 15 pesitos (afortunados aquellos que vieron a Little Jesus por un cover baratísimo). ANHEIEl segundo se llevó a cabo en un pequeño bar al norte de la ciudad, en el que contaron con dos “escenarios” (lo entrecomillo porque como tal no eran escenarios, pues estaban a ras del suelo). Aquí se presentaron 20 propuestas, de las cuales destacaron: Matilda Manzana, Lucas Trotacielos, Ay Que Rico, Joliette (de Puebla) y Candy Colors (de Guanajuato). La cooperación esta vez fue de 25 pesos, y para los primeros 50 asistentes el cover iba acompañado de un disco/compilado con rolas de las bandas que se presentaban, además de un pequeño fanzine hecho por ellos mismos con colaboraciones de amigos involucrados en el medio. “El fanzine fue una idea de Ana (amiga cercana del colectivo). Era como un ‘plus’ para la banda que caía al ANHE II: documentar con fotografías lo que ocurrió en transcurso del primero al segundo. También queríamos darle la oportunidad de publicar algo a esa banda que en sus ratos de ocio escribe… una oportunidad que tampoco se les da en otros medios”. ANHEII

Esta tercera emisión —como ya lo comenté— contará con la participación de Innerds (que vienen del gabacho) y estarán acompañados de bandas de la escena local como: Dandy Overdose, La Era VulgarAcidandali (pueden checar la nota que escribimos hace poco de ellos), Tormentas, Mongatari y unas cuantas más. La cooperación sigue costando más barata que un kilo de limón y prometen que será un show con bastante sudor y, sobre todo, mucho corazón. Moy: “La neta no tenemos un objetivo claro al cual llegar en un futuro. Lo que sí sabemos es que no queremos llegar a ser un festival que un día la gente odie, como lo hacen ahora con el Vive. Queremos tratar de conservar la ideología del ANHE siempre”. 1425356_727867977247682_904674454_o

Para finalizar, Yair nos da una opinión más sobre la situación de la escena: “Una escena exitosa no se mide porque las bandas pertenecientes toquen muy seguido o sean muchas. Una escena exitosa se logra cuando las bandas, a pesar de que no tocan en determinado show, apoyan a otras con equipo o presencia; cuando los horarios no se manejan como una disputa; cuando se antepone el bien común de la misma ante cualquier diferencia o dificultad individual. Lo que le falta a este rollo es un ch#$%o de iniciativa, porque todos quieren que las cosas salgan al instante, sin el menor esfuerzo, o se quedan con lo que tienen y se fijan metas comunes (“Ay, cómo quisiera tocar en el Vive”).  Con un poco más de trabajo, planeación y confianza cualquier banda puede estar sonando en la radio y apareciendo en blogs (que ya hay blogs y bloggeros que alejan los compadrazgos como Waste, Julian Woodside, Marcos Hassan, etc.), y todo eso que se supone la fama”. WMP.

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