H.R. Giger, ahora completamente fuera de este mundo. #JuevesCultural

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En 1978, un año después del estreno de ‘Star Wars (Episodio 4): Una nueva esperanza’, el aclamado cineasta Ridley Scott estaba buscando los ingredientes perfectos para crear una criatura de otro mundo; un ser que rompiera con los convencionalismos de los humanoides que habían aparecido hasta entonces en las películas de ciencia ficción. Quería desarrollar un rodaje en el que los extraterrestres no llegaran a invadirnos en platillos voladores, más bien, lo que Scott planeaba era una historia que reflejara lo diminuto que es el ser humano con respecto al universo, y que lógicamente hay más de una sola forma de vida alienígena a la que el ser humano se pudiera afrontar; que la raza humana no es el ser privilegiado universalmente y que la Tierra sólo es uno de los muchos planetas cotizados por tener las condiciones necesarias para la proliferación de la vida.

Además de poner en perspectiva el modelo del universo no antropocentrista, Scott tenía en mente narrar una historia de ciencia ficción más inclinada hacia el terror; en la cual en vez de recibir a los invasores en nuestro hogar, los desafortunados que se encontrarían con esa espeluznante criatura principal lo harían en otro cuadrante del espacio, un lugar bastante alejado de la seguridad de la protección militar y los refugios subterráneos, como un barco que naufraga en una isla de la cual es imposible salir sin el correcto funcionamiento de la nave. Ridley Scott buscó esa criatura en la mente de diferentes artistas y diseñadores que habían trabajado previamente en otras películas de este género, pero ninguna de los candidatos pasaba de un reptiliano gigante o un humanoide gris con grandes ojos negros. Scott buscaba un ser mucho más terrible: un monstruo proveniente de los abismos más oscuros del cosmos, que tuviera mecanismos biológicos y tecnologías muy distintas a las del ser humano. Para su fortuna, su compañero creativo Dan O’Bannon le enseñó un extraño libro gráfico homónimo a la ficcional, mítica y fatal  anti-biblia inventada por el escritor H.P. Lovecraft: ‘Necronomicon’. Las diferentes criaturas que aparecían en este libro y sus actividades estremecieron a Scott, quien inmediatamente buscó al responsable de esta magia negra – el artista -, y lo contrató para que se encargara de la creación de los personajes extraterrestres y naves espaciales que aparecerían en ‘Alien: el octavo pasajero’, con base en el ‘Necronomicon’. La imagen del perturbador monstruo alienígena, personaje antagónico de la película, tuvo más éxito que la misma, y fue usado múltiples veces en precuelas, secuelas y otras películas que no siguen la misma línea del largometraje de Ridley Scott.

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 El lunes 12 de mayo tuvimos la triste noticia de que el creador del Alien había fallecido. Hans Ruedi Giger cayó por las escaleras de su domicilio, lo cual le ocasionó graves lesiones, y murió en un hospital en Zurich. Hemos aprovechado nuestro #JuevesCultural para hacerle un homenaje a éste reconocido artista que, más que crear un personaje, creó su propio mundo de criaturas y paisajes fuera de órbita. Muchos conocen su nombre pero pocos conocen su trabajo artístico, labor a la cual dedicó la mayoría de su vida. Su mente viajaba por el cosmos y su interpretación se manifestaba aquí, en el planeta.

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 El artista suizo, nacido en Chur, inició su carrera como diseñador de interiores en Zurich, pero sus inquietudes y demonios terminaron convirtiéndolo en artista plástico poco antes de cumplir los treinta años. Giger no dejó su primera profesión, y empleó su característico decorativo en su propio bar-museo situado en Gruyères, Suiza; donde se exhibe gran parte de su obra. Giger estaba contemplado para trabajar también como director de arte en la película ‘Dune’ de Alejandro Jodorowski, la cual iba a ser estelarizada por Salvador Dalí y Orson Welles, e iba a tener un soundtrack a cargo de Pink Floyd. Esta no pudo realizarse debido a las condiciones extremas que requería, pero al menos la historia de su intento, escrita por el artista chileno, es bastante entretenida. Giger Bar, Chur & Château St Germain El arte de H.R. Giger parece el resultado de muchos estudios antropológicos de una cultura alienígena. Si alguien se encontrara su obra a la mitad del desierto, le sería muy fácil pensar que es un meteorito proveniente de algún planeta lejano. Pintados con aerosoles de manera meticulosa, remiten a grabados egipcios que intentan narrarnos un estilo de vida que no conocemos del todo. Más que extraterrestres que asesinan humanos, Giger nos muestra sus criaturas en un estado natural, sus comportamientos y su vida cotidiana: reproducción, alimentación y comunicación de estos seres son algunos de los ejemplos que podemos ver en su obra. hr_giger_begoetterung_xi Giger logró de cierto modo salir del paradigma. Si bien la película Alien fue lo que lo llevó a la cima de la fama, este no era su verdadero interés. Sentía inquietud y ganas de explorar, estudiar y entender eso que se imaginaba, y quería compartirlo con el mundo. Su mente viajó a lugares recónditos del universo donde las curiosas formas de vida que los habitan tienen mecanismos orgánicos y robóticos. Los seres que aparecen en sus pinturas y esculturas, generalmente monocromáticas, tienen una vibra mórbida e industrial, aunque con fuertes cargas de erotismo. Giger combina el futurismo con el arte ritual antiguo, y el resultado es sublime.   5052019giger121Lamentamos mucho la pérdida de este gran personaje, cuyo legado ha inspirado a muchos artistas como Adam Jones de Tool, Chet ZarCam de Leon, Zdzislaw Beksinski y muchos más. Probablemente ahora esté caminando por los sombríos corredores surrealistas que diseñó en algún lugar remoto del universo, y desde ahí verá como el 31 de octubre miles de personas se disfrazan de sus maravillosos personajes.

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