Carta de Uili Damach -de los Esquizitos- para escuchar ‘Indie Cindy’ de Pixies

Hace algunas semanas, recibí este mail de Uili Damach -guitarra y voz de Los Esquizitos, así como experimentado locutor desde los tiempos de Rock 101 y actualmente, ‘Raw Power’ de Ibero 90.9, entre muchos otros talentos- en el que explicaba muy a su manera ‘Indie Cindy’, la más reciente producción y regreso discográfico de Pixies. Además de aleccionar sobre la forma en que se debe apreciar el contexto y trabajo del cuarteto de Boston, explica con claridad un contexto que ha sido ignorado para la llegada de este trabajo, así como su sonido. Tras consultarlo con Uili, decidí que publicar el correo de manera íntegra sería la mejor manera de comentar este nuevo álbum de una de las bandas más laureadas de aquel que se auto-denomina “melómano”. Sin más, aquí está el texto, del cual sugerimos en WMP que saquen sus propias conclusiones.

Atte.

Rodrigo Fernández de la Garza “Fo”

pixies-indiecindy

“Me adelanto a decir que para los que sólo con “Gigantic”, “Monkey goes to heaven”, “Head on” (cover de Jesus and Mary Chain) y “la de fight club” (“Where is my mind?”) asumen que “este es un bandón”, “es un clásico” y “no me los puedo perder aunque me aburren todas las que no conozco”, ‘Indie Cindy‘ es y será un álbum malo y aburrido hasta que no se ponga una de sus rolas de moda.

Para los que hayan tenido la curiosidad de oír el resto de las canciones, de sus 5 álbumes y un EP (¿tantos?), los lados B de los sencillos, los álbumes de Kim Deal con las Breeders (¿ella quién es y qué tiene que ver?), los varios álbumes del cantante Frank Black con y sin The Catholics -más de 17 en estudio, http://bit.ly/1sLSN2c), las grabaciones de Joey (Santiago) el guitarrista, con The Martinis y de David Lovering con Tanya Donelly (una Breeders), entenderán que este no es un nuevo “disco de los éxitos que a todo mundo le gusta de Pixies“, sino una muy interesante evolución ligada a las experiencias personales de cada integrante, y coherente con el camino que tomó la banda desde ese discazo que a nadie le gusta oir llamado ‘Bossanova‘ y ese último que se amontona en las tiendas porque nadie compra llamado ‘Trompe Le Monde‘, mismo que sepultó la primera parte de su carrera… allá en el ’91.

Las letras vuelven a hablar del espacio y porno duro (¿a poco hablan de eso?); la herencia de Beach Boys resurge en melodías dulcísimas vestidas con una base rítmica y guitarras MUCHO MÁS MACIZAS QUE SIEMPRE.

El grupo está completamente en forma y el disco se debe “dejar crecer en uno” dándole dos o tres pasadas -cosa casi imposible en días de guasap, feis y chuirer-.

Finalmente, al que le gusta, le gusta y al que no, no tiene por qué fumarse un petardo de unos rucos que “a mí no me hablan”.
Ya lo dijo Dan Le Sac & Scrubbious Pip en “Thou Shalt Always Kill”: The Pixies is just a band.

Pero si tenemos que “Pitchforkear” como si de eso dependiera dejar huella de nuestro paso por la crítica especializada: Al diablo con los Pixies si no consigo entrar gratis a su show y regrésenme a mi Nicolas Jaar, que con eso hasta los Sicario me dejan pasar al ‘Mono’.
No se claven (así como yo aquí), es 2014 y hay mucha música nueva qué atender.
uilidamach

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