La experiencia WMP en el #FestivalMarvin.

Sábado 17 de mayo, el sol ilumina las hojas de los árboles que rodean el Parque España en la colonia Condesa; un escenario ubicado a un costado del parque nos indica que hoy se celebra una fiesta en toda la colonia: ocho foros, más cincuenta bandas de México y otros países como Canadá, Venezuela, Estados Unidos, España, una revista… Marvin.

¿Sería factible hacer una banda con tu papá? Para muchos esa idea probablemente no sería plausible, pero para los Rebel Cats es todo un hecho; Vince Monster (batería, voz e hijo) y Vincent Van Rock (padre, guitarra y coros) formaron, en compañía de su amigo (contrabajista) Lalobilly, un trío de rockabilly al que poco tiempo después se les uniría Chucho Tormentas en los teclados, formando una de las agrupaciones más importantes del género y movimiento en el país.

En la apertura de uno de los foros mejor planeados del Marvin, poco antes de la una de la tarde (hora en que dio inicio el festival), ya se daban cita algunos curiosos que paseaban como de costumbre en bici, con sus niños o mascotas y algunos ‘rockabillys’ con ese look glamuroso y la moda pin-up de las chicas, que se empalmaron frente al escenario para ver a sus ídolos del baile desenfrenado desde cerca. En punto de la una de la tarde, con un sol veraniego y una ligera brisa que circulaba por todo el parque, subieron al escenario los cuatro gatos  a interpretar durante casi una hora sus temas, que hicieron mover los pies a todo el que estaba frente a ellos. Al final el público exaltado pedía a gritos una rola más, los del sonido se pusieron sus ‘moños’ y entre los gatos y todo el recinto les mandaron saludar a su mamá entre chiflidos y gritos colectivos.

RebelCats-2

Nuevamente el Parque España fue testigo de una banda que puso el ‘mood’ sabrosón a los asistentes. Disfrutamos del blues mugroso de Israel Belafonte Ramírez y sus ‘valedores’ en este proyecto musical único en la ciudad. Entre cantos de pajaritos y el rechinar de una nariz de payaso, los Belafonte Sensacional nos hicieron bailar con vueltas al modo en el que lo hacía Selena, y al mismo tiempo gritando “sólo por el punk”. Un show que subió de intensidad en el que sacudimos la flojera para aventarnos todo lo que faltaba de Festival. De aquí el equipo se dividió en tres y cada quien tomó un rumbo diferente para hacer sus respectivas reseñas y ver a sus actos favoritos.

Belafonte-3

Después de darse a conocer con la canción “Otro Día”, Felipe El Hombre poco a poco se ha hecho un nombre en la escena independiente mexicana. Su presentación fue a las 3:15 de la tarde en el Caradura, pero la cola para entrar llegaba hasta el Pata Negra desde las 2:30.  No cabía una sola persona más en el bar, la gente se peleaba por estar hasta delante y ver de cerca el show de este dúo. En cuanto Enjambre terminó de tocar, el público ya pedía a gritos al dúo chihuahuense. Al tocar la primera nota, las personas como imanes se comprimieron hacia el escenario. Además de su impecable música y particular sonido, Felipe El Hombre tiene una actitud misteriosa durante sus presentaciones, una actitud de ‘rockstars’ y superioridad que causa furor bajo el escenario. Las canciones más destacadas de su presentación fueron “Otra Vez” y “Mareo”, su nuevo sencillo.

FelipeElHombre-2

Una de las presentaciones más enérgicas y ensordecedoras a las que pudimos asistir fue sin duda cuando Santiago, Marco, Pat, Marquitos y tres coristas (los niños cantores, como Big Big Love los presenta) subieron al escenario del Caradura a dejarlo todo. Entre gritos, chiflidos y aplausos comenzaron su no muy largo set con un pequeño intro que dio paso a “Tender Men” (el más reciente sencillo de la banda) que fue coreada con mucho fervor por parte del público. Siguieron con “Graveyard”, aquí la temperatura y los gritos comenzaron a subir de tono. El show continuó con aplausos, una rola nueva y en seguida la ruidosa “Blood”, en la que sobresalen los solos distorsionados de ambos guitarristas. Antes de comenzar con la canción que reventó el lugar, tocaron un cover de una pieza de reggaetón que, más que disgusto, causó muchas risas entre el público: “toma pa’que te enamores, more, moreeees” cantaban con un ligero beat para dar entrada a “Immortality”; la fiesta se armó, el piso retumbaba entre los brincos de algunos fans emocionados; en el escenario se disputaba una batalla de tamborazos, mientras Santiago dirigía al lugar con gritos y ataques al teclado que tronaba las bocinas con las notas de esta canción, ¡woh, oh oh oh, ooooh! Que coreábamos a todo pulmón.

Marvin14©NicoleAK0608

Otra de las bandas que armó el slam fue O Tortuga en el Pata Negra, y cómo no iba a pasar si la orden fue que nos pusiéramos a bailar con una mezcla de ritmos muy a los Ramones pero con una pizquita de César Costa. Desde el escenario pedían a los asistentes que nos pusieramos bien activos y activos nos pusimos.

OTortuga-2

Sin cambiar de escenario, directo de España se treparon al escenario tres Sexy Zebras que nos volaron la cabeza con su primera presentación en México. El slam no se quedó entre el público, ellos se bajaron con todo e instrumentos a dar algunos empujones que pusieron un ambiente excepcional en el lugar. Con canciones dedicadas a los que tienen poder en el gobierno y el asombro de estos españoles al ver tal recibimiento de sus fans mexicanos, pudimos disfrutar de una decena de temas donde todo fue guitarrazos explosivos y mucha energía.

SexyZebra-3

Rodrigo Martínez acompañado de su hermano Luki y dos amigos: Chencho y Emilio, se presentaron en el Covadonga. A pesar de que en este escenario destacó la impuntualidad, la gente que llegó a la hora señalada, esperó dos horas pacientemente para presenciar este show prometedor: Roy Mt. Desde antes de que diera inicio su presentación, ya se escuchaba entre el público gritos de su nombre. Salieron al escenario, nos concentramos en el centro de la pista y no paramos de bailar ni un segundo. El tamaño de los amplificadores fue increíble tanto para el público como para los músicos, el lugar estaba envuelto en sonidos hipnóticos característicos de El Roy Mt, y a pesar de que el Marvin es su primer festival, el público conocía las canciones y bailaba sabrosamente “Trópico de cáncer”, fusión perfecta de electricidad y caribe.

De ahí viajamos de nuevo al Caradura a ver a Minor Shadows. Este dúo de música experimental sorprendió a todos los que asistimos al show, ya que no sólo fue una presentación hipnótica y eléctrica, sino que poco a poco jaló a todos a la pista a mover el esqueleto y volar con sus sonidos extravagantes que van y vienen de lo clásico a lo eléctrico. Los acompañaron en el escenario miembros de Big Big Love y Sebastián Neyra de la extinta y muy extrañada banda Little Etiophia. El lugar estaba lleno y el oxígeno se convirtió en un lujo que no nos pudimos dar, sin embargo bailamos hasta la última canción y nos despedimos de Minor Shadows con cálidos aplausos.

Entre una dificilísima logística para dejar entrar tanto a asistentes como a la prensa -tomando en cuenta que algunos medios incluso pagamos el boleto para ver esta presentación- entramos unos quince minutos después de iniciado el show de Daniel Johnston. Una agrupación de músicos locales le hizo compañía en el escenario (como suele suceder en sus shows en vivo), añadiendo ‘dinamismo’ a las ingenuas melodías del genio.

IMG_6836

A sus 53 años, Daniel presume de una vista y una voz increíbles, que cualquiera de su edad (e incluso menor que él) añoraría. Sus letras abandonaron su memoria, y desde entonces carga un cancionero que cada que salía del escenario tomaba y abrazaba como si las respuesta a todas sus preguntas estuvieran ahí; quizá lo estén. A pesar de ello su cuerpo parecía cansado, una blanca cabellera, cuerpo descuidado, el Parkinson era evidente en sus manos (lo que le causó derramar una botella de agua encima de su playera) y sus movimientos eran lentos, pero parecía que su voz, la energía y melancolía que irradia al cantar nunca pasaron el umbral de la juventud. Su voz desgarraba las notas que nos erizaron la piel, que provocaron suspiros involuntarios y nos sacaron algunas lágrimas. Al ver a una leyenda viva nos hizo olvidar el mundo por un momento, dejamos celulares y todo lo que nos distraía de estar en esa atmósfera nostálgica y nos dedicamos solamente a escuchar.

Temas como “Mountain Top”, “Funeral Home”, “Space Ducks”, “Speeding Motorcycle”, “True Love Will Find You In The End” y “Rock and Roll” retumbaron en todo el recinto, provocando gritos y halagos. Algunos mencionaron que el mejor momento se dio cuando el Son Jarocho subió al escenario para interpretar junto a la banda y Johnston “Life in Vain”, pero terminó en un caos: Daniel quiso seguir cantando y lo tuvieron que detener para el Son terminara de ejecutar la parte de la melodía faltante; las cosas debieron suceder al revés. Pese a esto, la presentación de Johnston fue una sublime experiencia que todo el que estuvo ahí guardará con gran cariño y mucho aprecio durante toda su vida, ya que ver a alguien de edad avanzada entregado de esa manera a su música es algo que merece celebrar y admirarse.

No sabemos qué le depara el destino a Johnston, pero deseamos que pueda seguir compartiendo su música y arte con todo el mundo mientras sigue entre el reino de los mortales.

El cansancio se hizo presente en nuestros pies, las cervezas escaseaban en el lugar, pero bajar por una a la Cantina Covadonga era toda una odisea, y corrías el riesgo de no poder regresar. Por ende decidimos quedarnos los dos actos que cerrarían con broche de oro este lugar: La Vida Bohème y The Growlers.

La Vida Bohème apareció en el escenario minutos después de que el maestro Daniel Johnston sorprendiera con su majestuosa presentación. Algo que caracteriza el sonido de estos venezolanos es que, cuando los escuchas en vivo, pareciera que son bandas diferentes las que interpretan cada uno de los temas, pues sus canciones oscilan entre diversos géneros y ritmos que sería dificilísimo encasillar en un solo estilo o género. El público se redujo considerablemente, pero esto no evitó que los de Caracas se entregaran de lleno a sus canciones y a quienes disfrutaban frente a ellos.

LaVidaBoheme-3

Después de una intensa jornada entre largas caminatas bajo el sol, cervezas, yogurts para beber, empujones, foros llenos, retrasos, fotógrafos y toda clase de vivencias que se dieron a lo largo del día del festival, en el Salón Covadonga, cerca de las diez de la noche aparecieron unos músicos californianos con un estilo un tanto italiano: The Growlers en su segunda visita a México. Si bien su música es difícil digerir en directo, ya que sus melodías viajan entre atmósferas tranquilas (aunque con estupendos clímax), su presentación cayó como anillo al dedo para todos los que estuvimos ahí desde temprano y ya estábamos algo cansados de cantar y gritar.

Growlers-3

Brooks complació al público con una naturaleza en su voz y entrega en el escenario, que plasmaba en nosotros una sensación de eufórica tranquilidad, e hipnotizados con las bases rítmicas que circulaban entre música de circo y un poco de surf nos deslizábamos de un lado a otro como si nosotros fuéramos las olas que formaba el mar de su sonido. Al ser el último acto de la noche en el escenario del Salón Covadonga, tuvieron la oportunidad de hacer un encore y deleitarnos con un par más de melodías, mientras algunos tranquilamente dejaban el lugar.

Growlers-1

Leave a Reply