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[Reseña] The Bug – ‘Angels and Devils’

Kevin Martin es The Bug, un outfit inglés con casi dos décadas de experimentar y mezclar grime, noise y hip-hop. El proyecto se ha movido principalmente en la escena underground e independiente de Londres. Este año, The Bug regresa con ‘Angels & Devils‘, su último LP desde el ya clásico ‘London Zoo‘ del 2008, un disco que invocó al caos y la abrasión dubstepera que llegó cuando el género apenas tomaba forma. El disco fue una colección de tracks densos y claustrofóbicos cuya huella sigue sin borrarse.

Angels & Devils‘ emerge en un momento de la escena musical donde la línea de la electrónica ambiental y la bailable cada vez se difumina más; el hip-hop tiene cada vez más alcance mundial y géneros más bailables como el dubstep, trap y dancehall queman suelas en las pistas. Pero, a diferencia de ‘London Zoo‘, ‘Angels & Devils‘ se siente un trabajo más influenciado con el estado de la escena underground.

El álbum es una colección de colaboraciones ardientes y caóticas, pero ahora con personajes más reconocidos: Gonjasufi, Copeland, Liz Harris, Death Grips y demás músicos que aportan más texturas y singularidad al proyecto. Aunque las colaboraciones siempre han sido parte importante del proyecto, al entrar al mundo sonoro de The Bug, las voces se acoplan a la música y al ambiente, no al revés.

Las 12 canciones de ‘Angels & Devils‘ honran al nombre. El material se parte en dos secciones: sos primeros seis tracks son más lentos, etéreos, indulgentes y nublados; mientras la segunda parte consiste en tracks de mucha potencia, agresión y “grasa auditiva”, en el mejor sentido de la palabra. Esto hace, lamentablemente, que el disco pierda fluidez y a veces navegue sin rumbo. Mientras que la primera parte va a un campo más etéreo, la segunda parte se para firme con los pies en la tierra.

‘Void’ y ‘Pandi’ son claros ejemplos de la falta de cohesión en el disco; tracks minimalistas, extensos y desmenuzados que se vuelven tediosos y fuera de lugar. Por otro lado, la colaboración con Manga en ‘Function’, así como las colaboraciones de Flowdan y Death Grips funcionan de excelente manera. Los épicos y caóticos ritmos toman las riendas del disco y regresan el ambiente oscuro de The Bug a donde pertenece. La aparición de Gonjasufi en ‘Save Me’ logra capurar perfectamente el lado brillante del disco, con cantos etéreos y un trip hop bello y orgánico.

Para bien o para mal, la falta de cohesión y fluidez entre ambas partes no evita que The Bug derrame caos y adrenalina a lo largo del disco. Las mitades hacen que Martin explore un sonido más dinámico, en el que ‘Angels & Devils‘ hacen una gran colección de tracks que, con las canciones ordenadas de otro modo, habrían entregado un disco  más coherente e interesante de principio a fin.

Como siempre les sugerimos, escúchenlo y generen su mejor opinión. Aquí está para que lo escuchen vía Spotify:

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