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¡Death From Above 1979 ha regresado!

El dúo canadiense regresa al mundo físico (semi-digital) después de 10 años de haber lanzado material y cinco de ausencia. La banda nunca dejó de existir, sólo se mantuvo oculta en un armario, dejaron libres sus álbumes y canciones que giraron por todo el mundo; cuando salieron de su encierro, se dieron cuenta que éste había cambiado y ellos seguían siendo parte de él, como un culto. The Physical World, es el material con el que la banda de las caras-elefante retoman el curso de la música, con maduración desde la personalidad hasta el sonido.

Para esto, DFA 1979 se encargó de sumar a sus filas al productor Dave Sardy, compositor de bandas sonoras en el cine, quien también ha trabajado con bandas como LCD Soundsystem, Wolfmother y Oasis. Graigner y Keeler tomaron al mundo por sorpresa cuando anunciaron su retorno; las expectativas empezaron a surgir, la banda que pasó a ser de culto volvía al estudio y, lo mejor de todo, a los escenarios. Death From Above dejó atrás la ausencia con The Physical World, álbum completo que nos remonta a ese kraut rock con tintes dance punk que te incitan al slam. Incluso el disco tiene rolas más tranquilas como “White Is Red”, donde la distorsión es sutil y hace buena mancuerna con baterías relajadas. La intensidad cambia y las ganas de bailar se hacen presentes desde la planta de los pies a la coronilla con “Trainwreck 1979”, “Nothin’ Left” y “Government Trash”, tres de los temas más eufóricos y  bailables.

Habría que darle unas escuchadas más para lograr el enganche con todas las canciones, pues hay partes que simplemente no convencen; aunque quizá, ahí el tiempo fue su enemigo, pues tardar tanto en grabar un nuevo álbum, en el que regreses con el sonido de hace diez años -sólo un poco añejado-, puede que no diga mucho de ti hacia con la evolución que se ha dado en la música tras la última década. Dejemos que nuestros oídos sean los mejores críticos del álbum: disfrútenlo, gócenlo, ámenlo, detéstenlo, destrúyanlo, hagan con él lo que quieran, pero no se queden con las ganas de escuchar.

 

 

 

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