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[#CC14] Kings of Leon

Texto: Juanma Borbolla / Fotografía: Aldo Sánchez

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Con una audiencia agotada por las extensas caminatas para llegar a cada uno de los escenarios gracias al lodo y claro, a Tláloc, por fin llegó el momento por los que muchos compraron su boleto para la edición 2014 del Corona Capital y decidieron quedarse al final del domingo, pese a que el cansancio era inevitable: Kings of Leon, aquella banda que nació en Nashville en 1999. Así fue como la banda comandada por los hermanos Followill subió al escenario. Empezaron con “Supersoaker” -primer sencillo de su nuevo álbum ‘Mechanical Bull’-, y pasaron por viejos éxitos como “Fans”, “Knocked Up” y “Molly’s Chambers” hasta llegar a aquellos himnos que la mayoría de los asistentes pueden presumir como parte de su generación: “Use Somebody” y final del set “Sex On Fire”.

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El tema es que Kings of Leon se ha vuelto una banda que no arriesga gran cosa. Cierto, dan un excelente show, cada una de las rolas son perfectamente ejecutadas y complacen a su público y tocan la mayoría de los temas que ellos esperan escuchar. También, muestran por momentos ese virtuosismo de sus primeros discos que todos amamos, pero no van más allá. Fue el concierto de una banda que parece estar bastante cómoda con lo que tienen hasta ahora; una banda a la que le han funcionado perfecto los éxitos comerciales -como aquellos himnos mencionados anteriormente-, pero de la que nos gustaría ver algo más. Algo que realmente nos haga sentir que la noche fue inolvidable, no sólo con efectos pirotécnicos al final del set.

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En resumen, Kings of Leon es un acto que nos gusta ver, pero que no parece ir más allá de tocar sus canciones, al menos, por ahora. En pocas palabras: “cumplidor”. Nos deja un show impecable en términos de ejecución, pero con poca creatividad para demostrar que pueden ser otra vez una banda que asombra y nos vuela la mente. Esperaremos sin duda su próximo material, sí, con muchas ganas de que regresen a esos buenos ratos en donde nos hacían temblar con un rock completamente sorprendente; aunque ahora sólo parece ser un sueño guajiro.

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