Pink Floyd

Los 5 discos obligados para entender a Pink Floyd

Por @aldoelhombre

Para continuar con nuestro #DíaPinkFloyd, les dejamos un conteo de los 5 álbumes obligados para entender la historia e importancia de la banda conformada por Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright. Ha resultado complejo sólo rescatar media decena de discos; sin embargo, representó un buen criterio para guiarnos por la complejidad auditiva, lo representativo de una época y la trascendencia que tendrá en el tiempo.

1.- ‘The Piper At The Gates Of Dawn‘ (1967): Imposible dejar de lado al primer álbum del conjunto británico. Un álbum que se desliza entre la locura y la genialidad, justo en esa pequeña línea que separa ambos adjetivos. Un sueño que auditivamente se puede representar como una pesadilla o como un perfecto cuento de hadas. Nos encontramos ante un disco de pura psicodelia inglesa, con líneas pop deformadas por teclados imposibles distorsionados, aullidos, guitarrazos, pasajes ambientales, efectos de saturación… todo un arsenal de recursos eléctricos. Se podría decir que se buscó en su momento ilustrar la música psicodélica mostrada en el disco, de ahí a que el fotógrafo Vic Singh colocara un prisma delante del objetivo de su cámara para capturar las imágenes de los integrantes; por cierto, esta es una de las pocas carátulas en donde los miembros de la banda salen en la portada.

2.- ‘Meddle‘ (1971): Topamos con un título de álbum difícil de explicar y aún más difícil de entender. En ‘Meddle‘ encontramos un disco que nos acerca a un Pink Floyd mucho más modesto en sus composiciones en comparación con el delirio orquestal del ‘Atom Heart Mother‘. Alternan pop con voces melosas y episodios de puro rock sinfónico el grupo va paseándose por una serie de temas llenos de arpegios de guitarra, tiempos lentos, cánticos futbolísticos y aullidos de perro; todo forma un conjunto que hace una serie de texturas de sonido que se pueden cortar con tijeras. Así pues, la banda va aplanando el paso a su álbum cumbre…

La imagen de la portada es producto de la superposición de dos fotografías, la de una oreja (de cerdo, sí, ¡de un cerdo!) y unas ondas en el agua; una de las primeras apariciones de motivos acuáticos en la obra de Pink Floyd.

3.- ‘The Dark Side of The Moon‘ (1973): Pink Floyd ya no era el mismo: Roger Waters, Nick Mason y Richard Wright se deshicieron del cuarto miembro original, Syd Barrett, porque el LSD le había destrozado el cerebro y convertido (casi) en un vegetal; sin embargo, siempre se mantuvo ese halo de locura que había aportado el líder de la primera época. Equilibrado, mágico y caleidoscópico, ‘Dark side… se nutre de una decena de canciones enlazadas por momentos instrumentales y sónicos donde todo cabe y sorprende. Después de una entrega de este calibre, Pink Floyd llegaría a la cima de la música inglesa, a la par de los Rolling Stones y Led Zeppelin.

4.- ‘Wish You Were Here‘ (1975): ¿Qué demonios se puede escribir de semejante obra maestra? Éste, el siguiente paso en los cerebros de Waters, Gilmour, Wright y Mason tras haber compuesto ‘Dark Side of the Moon‘, uno de los discos fundamentales en la historia del rock, al cual no voy a añadir calificativos (es tan innecesario como llamar “sexy” a Scarlett Johanson). Un álbum de esos que ya no existen, un álbum de esos en los que cada canción, cada verso, cada palabra, tiene un significado, un sentido, un concepto.

5.- ‘The Wall‘ (1979): El resultado de años de carrera musical, de hastío, de una introspección y exposición de todos los demonios interiores de Roger Waters. Una obra compleja y fría, emocionalmente quebradiza y con un trasfondo y una historia desgarradora. También es la culminación de la alineación más poderosa del grupo de Londres, pues fue a partir de este lanzamiento que Waters tuvo la separación creativa, ideológica y hasta laboral, de la que ya no pudieron recuperarse. Era imposible que después de este trabajo, existiera un símil tan contundente y trascendente como lo fue esta magna obra.

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