Hendrik Kerstens #JuevesCultural

La gran diferencia de las pinturas a las fotografías es que el pintor tiene más control de la imagen, mientras el fotógrafo depende de muchos factores externos. Pero, ¿qué pasa si, en la fotografía, se toma el cuidado necesario y se logra hacer un retrato pintoresco?. El fotógrado Hendrik Kerstens se encarga de hacer esta fusión. Desde hace 15 años, el padre de familia dejó todo para dedicarse a tiempo completo a la fotografía. El trabaja con una sola y única modelo: su hija Paula, quien con su inexpresivo rostro, mira a la camara como si siempre fuera la misma foto.

Las fotos comenzaron desde que Paula era una niña y han continuado ahora que ya es adulta, sin embargo pareciera que no pasa el tiempo.  El cambio es notorio pero la imagen se siente igual. Mismo Kerstens ha atestiguado que, la mirada de su hija, “Es una mirada que se niega a hablar“.

Tener una hija con un blanco rostro inexpresivo fue solo la mitad del camino. El fotógrafo ha demostrado que tiene curiosidad por explorar nuevas ideas dentro de una misma composición. A medida que la modelo crece, su padre le añade elementos extraños a las fotografías que, aunque no tienen nada que ver, l0gran integrarse con armonía a los retratos.

 

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Hendrik Kerstens #JuevesCultural

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