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Los Pinches Fresitas, catarsis musical para una crisis personal

Hubo un momento en el que terminé una relación, me quedé sin casa, inesperadamente falleció mi papá. Entonces te preguntas quién eres, qué haces, qué es lo que estás haciendo, si lo estás haciendo bien, si te hace falta algo. Entonces en ese momento me di cuenta que hay poco tiempo y decidí mejor hacer lo que me gusta“.

Los Pinches Fresitas, por más absurdo que suene el nombre del proyecto, por más que las canciones sean de lo más divertidas y ocurrentes, hay un trasfondo muy tanto oscuro y doloroso detrás de “Comencé a Stalkearte y No Puedo Parar” o “Bebimos, Bailamos, Cogimos, Besamos”. Pablo León supo transmutar todo esa pesadumbre, dolor, malos ratos, pérdidas y emociones desgarradoras en algo que lo ayudara a superar el duelo de todas las pérdidas que sufrió casi al mismo tiempo. Les presentamos el contenido de una conversación que tuvimos con el músico, en la que conoceremos un poco más de uno de los proyectos más interesantes que hemos escuchado en tiempos recientes.

Pablo dejó de lado lo difícil que es ponerse de acuerdo con tus bandmates para ensayar, tomó su bajo y comenzó a tocar y a crear y ya no pudo parar. “Empecé a encerrarme en mi departamento en la Escandón; empecé a grabar track por track, track por track. Todas mis canciones tienen una docena de tracks debajo y encima de eso pongo sintetizadores, la voz, la batería, todo lo hago yo. Entonces es como, no sé, aprovechar mi tiempo, dejar de ver para atrás y agarrarme de lo que tengo en estos momentos enfrente“.

El proyecto siempre tiene mucho humor, pero no es un humor irónico o cínico, más bien es un poco como él. “Soy muy sonriente, hago de todo bromas aunque la esté pasando mal o aunque esté triste, y así es este proyecto“. Enuncia de pronto cosas pesadas o tristes, aunque todo el tiempo hay humor en el tratamiento de los temas y así es como salen.

A pesar de que el tiempo nunca ha estado a su favor, Pablo aprovecha los pequeños espacios antes o después de ir a trabajar para practicar y componer, incluso se toma vacaciones no para salir, sino para ponerse a componer y echar de paso unas buenas “chelas”. “Es como extender el tiempo que tienes disponible, a veces crees que no tienes tiempo pero ahí estás viendo Netflix, pero la soledad es bien bonita cuando la aprovechas“.

Rara vez ha colaborado con otros artistas, justo por cómo le molesta la idea de tener que ponerse de acuerdo con otras personas para poder grabar o componer; sin embargo, hace unos meses hizo una excepción con Alenka de La Era Vulgar, con quien grabó un track bastante divertido. “Estuvo súper chido porque ella es súper talentosa. Entonces vino y la grabó así de un trancazo. Nos estábamos tomando unos mezcales y unas chelas y la grabó así de volada. Es un cover de una cumbia ochentera que se llama “Fiesta, Suavecito“, era de Grupo Audaz. Es una cumbia oscura. Es inusual en armonías y el tono que tiene, -aunque sea “Fiesta, Suavecito”- es poco festivo. “Incluso me parece que es hasta decadente. Entonces entre Alenka y yo le cambiamos la letra, un poco la melodía y nos quedó bonita“.

“Dos, tres bien” es el track que actualmente promociona, lo pueden escuchar tanto en Spotify como en Soundcloud. Tiene en puerta un video de este mismo track, el cual, al tener una letra tan divertida y unos sintetizadores y bajos bastante movidos, que seguro se complementarán con este aporte visual. Actualmente Pablo, así como lo ha hecho desde hace ya un buen rato, se encuentra en procesos creativos para lanzar más música. Aún no sabe si a manera de EP o un álbum completo, pero de que vendrá algo bueno para Los Pinches Fresitas es un hecho.