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El Príncipe de Paisley Park: Prince In Memoriam

El Príncipe de Paisley Park ondeó por última vez su manto púrpura. Aquel con el que cargó de maestría musical funk y sexualidad el aire. En su trono reposa ya la mítica guitarra cual cetro y los cantos agudos, oscilantes entre graves erotizados, cantos gospel y coros que multitudes corean, vieron al reino musical silenciar con lamentos su partida. El hombre -cuya introversión se proyectó en una de las figuras más estrafalarias del pop-, partió para no volver en una nube de misterio… tal y como siempre llevó su vida privada. Durante la siguiente hora, relataremos la parte pública de la historia que caracterizó al “hombre antes conocido como Prince”, cuyo legado en vida quedará grabado cuál mandamiento real en palacio. El Príncipe ha muerto…

La vida de Prince Rogers Nelson inició el 7 de junio de 1958 y desde su familia estaba destinado a la música. Su padre fue el pianista John Lewis Nelson y su madre la cantante de jazz, Mattie Della Shaw. Su nombre es una adaptación del alias usado por su padre John en un grupo de Minneapolis, Minnesota: Prince Rogers, donde comandaba al conjunto The Prince Rogers Trio. Sin mucha sorpresa, el vástago de la familia recibió el nombre de Prince Rogers Nelson.

Su personalidad siempre fue introvertida. Con capacidades virtuosas desde niño, descubrió que lo suyo era la música cuando aprendió a tocar el piano por su cuenta desde los siete años. Para la edad de catorce, Prince aprendió por su cuenta la manera de tocar el piano, las percusiones y la guitarra, con la que aprendió a hacer maravillas durante su carrera. Sus padres se separaron a los diez años del músico, por alternó residencia entre los hogares de cada uno al lado de su hermana. Esta dinámica le cansó y hasta llegó a mudarse con sus vecinos, los Anderson. Esto contribuyó al carácter introvertido que lo caracterizó; sin embargo, la otra parte fue derivada de los ataques epilépticos que sufría como niño. Esta condición hizo que lo molestaran en la escuela. En una entrevista con Tavis Smiley en 2009, Prince declaró que “temprano en su carrera, aprendió a compensar [su comportamiento] con el comportamiento más deslumbrante y escandaloso que podía”.

Una de las mayores virtudes de Prince Rogers Nelson va más allá de la excéntrica imagen que siempre compartió a nivel mediático. Era un tipo perfeccionista y con una doble personalidad, digna de su Géminis en el horóscopo. Desarrolló una personalidad extravagante, atrevida y polémica al descubrir que sus demos y trabajos iniciales pasaron casi inadvertidos. Su primera aparición en listas fue un modesto lugar 11 en las listas Hot 100 de Billboard con “I Wanna Be Your Lover”, la canción destacada de su álbum debut For You de 1979. Un año después, volvió con algo más fuerte que atrajo una adicción particular al protagonismo, la cual fue reflejada en su segundo trabajo de estudio Dirty Mind. Fue la sexualidad lírica, la irrupción en el tabú y sobre todo, una virtuosa habilidad para oscilar entre el funk, el pop y el virtuosismo, lo que lo llevó a destacar en listas. El pop pegajoso e inevitable invitación al baile “When You Were Mine” abría esa producción y justo cuando la personalidad del hombre que se convirtió en leyenda abría sus primeros “pétalos”.

Como influencias inmediatas, no se pueden ignorar nombres como Stevie Wonder, Jimi Hendrix o James Brown, quienes heredaron a su trabajo un poco de todo lo que Rogers Nelson incluyó a sus composiciones con destreza; sin embargo, un grupo al que recurría cada que se sentía fuera de lugar, desorientado y necesitado de consuelo, era Sly and The Family Stone. El contexto musical a inicios de los años ochenta limitaba el reconocimiento a los artistas de color en un entorno como el pop. Eso hizo que Prince, más allá de cohibirse y encerrara su trabajo a un nicho, se tornara aún más atrevido. Así fue como Prince llegó a su trabajo Controversy, el cual contaba con canciones como “Sexuality”, “Do Me, Baby”, “Private Joy” y la homónima al álbum “Controversy”. Aunque ya tenía cuatro producciones en su haber, se preparaba el camino para llegar a los reflectores que nunca le dejarían de poner atención: un álbum doble llamado 1999.

El sonido de los ochentas no es el mismo sin las composiciones de Prince. Las orquestaciones, los sintetizadores, los solos de guitarra, las letras sucias, lo políticamente incorrecto en lo verbal y el gusto más fino en lo musical. Con “Little Red Corvette” y “Delirious”, popularizó un estilo pop con el que incursionó en el impulso de otros talentos. Se llevó de gira al grupo vocal femenino Vanity 6 y The Time. Los rumores decían que apareció en los créditos de producciones para ambos grupos bajo el alias Jamie Starr, aunque él lo negaba. Vanity decidió tomar un rumbo solista sin éxito, lo que hizo que Nelson se apoyara en el talento de Apollonia Kotero para la obra que lo terminaría de catapultar. Purple Rain.

El álbum que fungió como banda sonora para la película del mismo nombre vendió cerca de 13 millones de copias. La cinta registró casi 70 millones de dólares en taquillas y hasta ganó un Premio de la Academia por “Mejor Score de Canciones Original”. “When Doves Cry” y “Let’s Go Crazy” alcanzaron la primera posición en listas, mientras que “Purple Rain” llegó a la posición 2 y un par más llegó a los primeros 25 puestos. En 1985, Prince se llevó 3 Premios Grammy, 1 Globo de Oro y hasta una nominación para los apenas iniciados MTV Video Music Awards. Incluso, logró reconocimiento por la canción que escribió para la artista Chaka Khan, “I Feel For You”.

Prince era generoso con su talento. No sólo escribió música para ser interpretada por Chaka Khan. También hizo temas muy sexualizados como “Sugar Walls” para la escocesa Sheena Easton -bajo el alias “Alexander Nevermind”-. Uno de los más grandes éxitos de su carrera en voz de otros artistas fue el clásico de principios de los noventa, “Nothing Compares 2 U”, al cual puso voz la irlandesa, Sinead O’Connor. Aunque su personalidad en el escenario siempre destacó por estrafalaria y barroca, su “yo privado” era particularmente tímido. Rechazó participar en clásico por África, “We are the World”; sin embargo, donó la canción “4 The Tears In Your Eyes” para el álbum USA for Africa. Su discografía continuó con el álbum Around The World in a Day, el cual llegó a la cima de ventas por tres semanas seguidas, aunque fue considerado un fracaso comercial. Su mayor éxito fue “Raspberry Beret”, sencillo con el que alcanzó el segundo puesto en listas. Esto atrajo un retiro de los escenarios por poco menos de dos años, aunque aprovechó para formar su propios estudios y sello discográfico: Paisley Park, en honor al lugar en el que creció en Minneapolis.

Su siguiente película fue Under The Cherry Moon en 1986. El éxito principal en esta fue “Kiss”, uno de los sencillos clave en la carrera del de Minnesota. Su trayectoria empezaba a tomar un rumbo extraño, oscilante entre los triunfos, los excesos, la polémica y sobre todo, música pop. El músico despidió a su banda, The Revolution, y tomó en sus manos el futuro de su producción musical. Llegó de esta manera el álbum de 1987, Sign O’ The Times. Prince hizo lo correcto, pues la reinvención le permitió recibir el halago crítico nuevamente y la canción homónima tocó las primeras tres posiciones en listas de popularidad.

La personalidad extravagante de Prince siguió presente durante la segunda mitad de los años ochenta. Hizo un peculiar intento de entrar al hip hop con “Alphabet Street” en su producción de 1988, Lovesexy. No destacó como le habría gustado, aunque le valió la oportunidad de sonorizar la primera película de un superhéroe que necesitaba recuperar su valor imponente y no como el factor de comedia que su antecedente televisivo le arrastró por un par de décadas. Rogers Nelson creó la banda sonora de la película Batman, la que consolidó como su décimo primera producción discográfica y que le valió una primera posición en listas con el sencillo “Batdance”.

Con los noventa, la trayectoria de Prince se llenó de cambios y decisiones extrañas. La primera fue la formación de una nueva banda, la cual se llamó New Power Generation. El sonido que esta creaba era una fusión de R&B con hip-hop, jazz y soul que se reflejó en la inadvertida secuela a Purple Rain, la titulada banda sonora Graffiti Bridge. Posteriormente y sin hacer caso de los proyectos fallidos, el perfeccionista Rogers Nelson continuó su trayectoria con Diamonds and Pearls, donde se incluía otro de los más reconocidos tracks en su historia: “Cream”. Fue en esta época en la que apareció en una premiación de los MTV Video Music Awards con un traje cuya mayor atracción era dejar su trasero descubierto.

1992 vio una nueva producción de Prince a la venta: Love Symbol Album, la cual no vendió tan bien pese a la buena crítica recibida. Contaba con excelentes canciones como “Sexy MF” y “My Name is Prince”, pero las pocas ventas trajeron rencillas con Warner, su compañía discográfica. Esto marcó el inició de un sube y baja emocional con la empresa. Para evitar sentirse controlado por esta, cambió su nombre a un signo impronunciable: O(+>. Se convirtió en burla de muchos, quienes lo satirizaban e interpretaban el gesto como una nueva extravagancia. Con este nuevo alias, el “artista antes conocido como Prince” lanzó en 1995 The Gold Experience, álbum que incluye el éxito “The Most Beautiful Girl in The World”.

El suplicio terminó para Prince Rogers Nelson cuando en 1996 logró sacar el álbum Emancipation, ya fuera del contrato con Warner. En este aparece la canción cover “Betcha By Golly, Wow”, y la producción alcanzó ventas de platino. Le siguieron las producciones Crystal Ball y Rave Un2 The Joy Fantastic, la cual marcó un hiato discográfico para Prince.

Prince dejó pasar 5 años antes de volver a lanzar algo nuevo. Esto vino a la par de su inclusión al Salón de la Fama del Rock & Roll en 2004. Su álbum Musicology, le permitió un regreso triunfal con dos nuevos Grammy para sus anaqueles. Dos años después, lanzó su álbum 3121 -con éxito menor-, aunque contó con la fortuna de hacer un exitoso aporte para la película Happy Feet: “Song of the Heart”, la cual ganó un Globo de Oro. A inicios de 2007, hizo la presentación considerada como la mejor en la historia del evento televisado más seguido en el mundo: su actuación en el medio tiempo del Super Bowl XLI.

La personalidad íntima de Prince es un tema mencionado cuyos mejores secretos se guardan en su hogar en Paisley Park, Minneapolis. Casado y divorciado en dos ocasiones, Prince tuvo un hijo que murió a la semana de haber nacido a causa del mal conocido como el Síndrome de Pfeiffer. Posteriormente, el músico terminó su primer matrimonio con Mayte García. Se casó una segunda ocasión con Manuela Testolini, quien trabajaba en una fundación de caridad. La diferencia de edad entre ambos era de 19 años y el tiempo de su unión duró cinco años. Después de eso, ya no se conoció de alguna relación de pareja que haya hecho pública. Incluso, su carrera tuvo un trayecto musical estable a partir de entonces. Sacó siete producciones discográficas y hasta hace poco, estaba en una gira que destacaba por hacer presentaciones de su Piano & A Microphone Tour.

Mientras estaba de gira en Atlanta a inicios de abril de 2016, Prince se vio forzado a cancelar un par de presentaciones en la ciudad de Georgia a causa de una gripa. El pasado día 14, su avión privado tuvo que hacer un aterrizaje forzoso, argumentaba no sentirse bien, Durante la semana siguiente, después de decir que se sentía mejor, fue a una tienda de discos en Minneapolis, además de asistir a un baile en sus estudios en Paisley Park, así como a una presentación de la cantante Lizz Wright en el Dakota Jazz Club. El 21 de abril pasado, el 911 recibió una llamada de la residencia del músico para pedir asistencia para el músico. Al poco tiempo y tras no obtener respuesta de su parte, se anunció que Prince Rogers Nelson había muerto a los 57 años. Aunque no hay un reporte oficial y el portal de noticias TMZ declaró que el artista batallaba con su adicción a las drogas, no hay aún reportes oficiales sobre el trágico suceso.

Compañeros músicos, figuras televisivas, directores de cine y hasta el presidente norteamericano, Barack Obama, lamentaron la pérdida de Prince. Desde Madonna y Beyoncé, hasta Oprah, Spike Lee o Lionel Richie, manifestaron su tristeza por el deceso de la figura. A diferencia de otros músicos que recibieron inmediata respuesta en el consumo de su música a través de recursos digitales, Prince había pedido que se retirara todo su catálogo de servicios de streaming digital, pues no le gustaba que su trabajo careciera de la calidad que sus escuchas tenían al contar con la copia física. La pérdida de Prince conmovió a más de un país y sus contenidos artísticos; su muerte coincidió con la iluminación de las cataratas del Niágara en un color púrpura, el cual se interpretó como una despedida para el genio de corta estatura. En el legado de Prince quedan 39 trabajos de estudio, 4 lanzamientos en vivo, 6 compilaciones, 104 sencillos y hasta 136 video clips, entre muchas otras cifras musicales. Su legado es recordado en los círculos de realeza musical, con un inconfundible y celebrable legado en los géneros soul, funk, jazz, R&B y sobre todo, pop. El príncipe murió… ¡Viva por siempre Prince!